En nuestro segmento “Recetas deliciosas” hoy les traigo la posta sobre la masa de pizza. Esta receta es cortesía de mi esposa y de su abuela, y posiblemente venga de más allá del mar. Así que a no dejar ni una miga.

Ingrediencios

Para 2 pizzas grandes, las cantidades necesarias son:

  • 1/2 taza de leche tibia
  • 1/2 cuadradito de levadura fresca, o un sobrecito de levadura seca
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 500 g de harina común
  • 2 cucharadas té de sal fina
  • aceite de oliva

Preparancia

En una taza, llenar hasta la mitad con leche tibia (a 37ºC, uno no debe quemarse al tocar) y disolver las levaduras (lo ideal es usar levadura fresca, medio cuadradito, si no un sobre de disecada). Dejar tapada con film adherente por 15 minutos (si se deja cerca de algo caliente, las levaduras serán más felices. También se puede agregar media cucharadita de azúcar por si las levaduras no se ponen las pilas).
Luego hacer una corona con 500 g de harina común (las medidas son aproximadas, todo depende de cuántas pizzas quiere hacer uno, y de la consistencia deseada), colocar dos cucharadas de sal fina en la zona externa, y en el centro el contenido de la taza y un chorrito de aceite (a mí me gusta usar aceite de oliva extra fuerte). Amasar, debe quedar una masa suave, si queda pegoteada, agregar más harina con mucho cariño.
Dejar reposar en un lugar calentito tapando con repasador o film por media hora, puede ser menos también.

Amasandería

Para que quede la masa a la piedra hay dos caminos. En las pizzerías usan un montón de harina sobre la mesada, y amasan y estiran hasta que quede del espesor buscado. La patrona en cambio usa una asadera aceitada, y estira con las manos mojadas hasta que la masa cubre toda la asadera. Para esto la masa debe estar blanda, lo cual es fácil si no la han congelado. Si la han congelado, déjenla ablandar.

Y eso pues. A puro darle.