Posts for octubre 2018

Buenos tips, malos tips

Una manera de reconocer un mal consejo es cuando incluye las palabras “Nunca” o “Siempre”. Hay que tener mucho cuidado al leer esas dos palabras. Hay que tener mucho cuidado también de no agregar uno esas palabras a un consejo de otros, algo que sucede más seguido de lo que me gustaría. Transformar un mal consejo en uno bueno, o decente, a veces es una simple cuestión de quitar esos “Nunca” o esos “Siempre”. Veamos unos ejemplos de lo que estoy diciendo.

Mal consejo

Nunca uses miniaturas y mapas para tus encuentros de combate, eliminan la sorpresa y desaprovechan la imaginación de los jugadores.

Un consejo decente, si bien breve

Usar miniaturas puede hacerte caer en encuentros de combate demasiado maquinales.

Un consejo aún mejor

Mezcla encuentros usando miniaturas y mapas con otros combates usando “teatro de la mente”. Agregará variedad y sorpresa a tus juegos. Las miniaturas y mapas dan una cuota de impresión y producción, ayudando a los jugadores a entender su situación sin que el narrador deba relatar todo, pero los combates en el “teatro de la mente” tienden a ser más fluidos y rápidos.

En general, uno tiende a usar o a leer términos absolutos como “Nunca” o “Siempre” cuando tiene ideas muy firmemente formadas. Esto no es necesariamente malo, pero sí en los casos en que uno habla desde una experiencia que no es válida en el contexto de la conversación en curso. Por dar un ejemplo un poco burdo, los consejos inspirados por D&D no necesariamente son válidos al jugar Fiasco, porque las bases de esos juegos son completamente distintas. Para dar un ejemplo más delicado: los consejos inspirados en D&D generalmente no sirven, y son dañinos, en Dungeon World, si bien ambos juegos “se parecen”.

Mencionaba también que hay que tener cuidado con no leer un “Nunca” o un “Siempre” allí donde no están. Por el mismo fenómeno que hace que escribamos desde nuestras experiencias, también tendemos a leer desde nuestras experiencias, rechazando lo nuevo, lo desconocido. Es extremadamente fácil en esos casos pensar que alguien que dice algo nuevo está siendo más dogmático de lo que en realidad es.

Una manera de dar un buen consejo es contemplar una situación, sus alternativas, e intentar llegar a una combinación tomando los puntos positivos de cada lado. Esto muchas veces implica estudiar y pensar un rato sobre lo que se está diciendo, lo cual tampoco es malo.

En conclusión, muchas veces es provechoso callarse por un rato y pensar lo que se está por decir. Corolario: la hipérbole está sobrevalorada como recurso retórico.

Copiar música desde Ubuntu a un Lumia 520

TL, DR: Usen Banshee, Rhythmbox, o un reproductor equivalente que vea correctamente el teléfono como reproductor de música, y copien los archivos desde ese reproductor.

Hace poco compré un Nokia Lumia 520. Estoy muy contento, lo encuentro hermoso, agradable de usar, con la cantidad de cosas justas para mí. Pero me quedaba un detalle: Uso Ubuntu Linux (v13.10 por ahora) para trabajar, durante la mayor parte del día, y quería copiar música que tengo en mi notebook al teléfono.

En un principio, todo parecía andar bien. El sistema ve el teléfono sin problemas, pero no tuve éxito arrastrando y soltando los archivos a la carpeta “Music” (y también alrededor, probé de todo) usando Nautilus. Los archivos se copian tranquilamente, e igual de tranquilamente la app de música los ignora.

Hoy, de puro cabeza dura, conecté de nuevo el teléfono, y por un comentario que leí en alguna parte probé copiando archivos dentro de Rhythmbox, que presenta al teléfono como un reproductor de música. ¿Pueden creer que funcionó?

Espero que les sirva el dato. Salud!

Adiós, Facebook, adiós

TL;DR: Facebook no me da valor. No estamos hechos el uno para el otro.

Hoy dí de baja mi cuenta de Facebook. No estoy escribiendo esto por bronca, ni por nada parecido. Simplemente estoy reflexionando sobre el uso que le daba a esa red social, y a los motivos por los que decidí dejar de usarla. Tal vez le sirva a alguien que esté meditando hacer lo mismo.

Después de una charla con mi esposa, que me hizo notar que paso mucho tiempo frente a las pantallas, reflexioné que tiene razón. Tengo montones de excusas para no hacer nada, y muy poco tiempo en el día. Me gusta programar. Me gusta jugar videojuegos. Me gusta jugar juegos de Rol. Me gusta estar con mi esposa. Me gusta ver películas. Me gusta leer.  Me gusta escribir. Me gusta escuchar música. Todas cosas que toman cada una su tiempo. Y estoy perdiendo ese tiempo que podría haber usado haciendo las cosas que me gustan, en redes sociales, webcomics, sarcasmo, frases inconsecuentes. ¿Para qué? Para absolutamente nada. El único resultado es sentirme vacío y con menos horas del día para hacer lo que realmente quería.

Facebook en particular:

  • no me estaba conectando con mi familia cercana, a la que ya tengo presente vía emails, teléfono, Skype, cara a cara…
  • no me estaba conectando con otras partes de mi familia, a las que estoy dejando de lado (no es solo Facebook el culpable, admito que puedo ser bastante pelotudo).
  • no me estaba dando valor: lo que veía en Facebook, salvo contadas excepciones, me interesa poco, y me daba solamente una sobrecarga de información.
  • no estaba haciendo que yo dé cosas de valor. Supuestamente debería haber estado compartiendo contenido valioso. Pero comparto las fotos que saco solamente con mi familia y amigos cercanos, no en Facebook. Escribo lo que pienso aquí, no en Facebook (y aún aquí escribo muy poco).  Lo que compartía en Facebook entonces eran frases sarcásticas, frases inconsecuentes, frases grandilocuentes, opiniones personales que rara vez dan derecho (o ganas) a réplica. Resultado: cero comunicación.
  • me estaba haciendo ser una persona peor: el sarcasmo y los comentarios sobre el gobierno tal o cual, sobre tal o cual problema siempre me dejan un sabor amargo de boca. Nunca convencí de nada a nadie que estuviera en desacuerdo conmigo, ni ellos a mí.
  • ni siquiera me satisfacía: la mayor parte de las veces, una conversación interesante se desbarrancaba por problemas de interfaz, o porque directamente alguien decía que no quería discutir el tema, tirando la piedra y escondiendo la mano.

Además de estos puntos negativos de mi interacción con Facebook, hay otro punto que facilita la partida. Participo ya en muchas otras redes sociales: escribo en Twitter, escribo (casi nada) en Google+, participo en la red de StackExchange.com (particularmente en Role-playing Games SE, Arqade, StackOverflow, y ahora en Spanish Language SE). Lo único que me habría atado a Facebook es una comunicación real con gente a la que no podría llegar de otro modo. Pero dado que  no me molesto en hacer eso…

Quiero dedicar más tiempo a las actividades que sí me importan. A crear valor. Cortar con Facebook es solamente el primer paso.  Voy a rebajar la cantidad de cosas sin valor en que gasto tiempo durante el día. Mi lista de comics sigue. Ya les contaré.

El beneficio de la duda

Un político Italiano inmortalizó la frase “Pensando mal de la gente cometemos pecado, pero acertamos casi siempre”. Es lamentable que, en Internet, esta sea la primera -y muchas veces la única- hipótesis de contacto que tenemos con los demás. El beneficio de la duda es un privilegio que cada vez se concede menos a las ideas que se nos cruzan.

Estamos acostumbrándonos demasiado a ahorrar tiempo y a criticar o desoír por lo que nos parece escuchar, por lo que creemos leer, y no por lo que está ahí. A veces, la reputación del que expone una idea lo precede, e intentamos inmediatamente encajarlo en nuestros preconceptos, en nuestra idea del mundo, sin pararnos a pensar si realmente está diciendo eso, ni mucho menos, si nuestra idea del mundo no necesita un ajuste.

Por supuesto, ignorar la reputación de alguien tampoco es muy juicioso. Descartar que el político Fulano es liberal, que el científico Zutano marxista, o que el empresario Mengano es socialdemócrata, implica a veces quitar un contexto importante de sus frases. Pero otras veces, nos hace forzar una idea valiosa que puedan tener dentro de una simplificación absurda. Una persona inteligente puede tranquilamente (o debería poder) tener una visión capitalista de la economía pero ser capaz de razonar sobre las ventajas de alguna idea socialista en particular.

Lo más difícil en todo esto es leer algo realmente desagradable, ya sea por el autor, o por el texto en sí, e intentar extraer una idea valiosa. Por ejemplo, en Chile hay un notorio editorialista en uno de los principales diarios con el cual si hay algo que comparto es el país. Es un esfuerzo leer sus notas, y en un 90% no valen la pena: son siempre, y cada vez más, el augurio del Izquierdocalipsis final, en que los Justos serán arrastrados a las tinieblas por el poder maléfico de los liberales, los abortistas, los homosexuales, en una palabra, los que representan todo lo Malo, porque no piensan como uno. Ahora bien, ¿qué pasa si dentro del fárrago usual hay algo importante?

Sería fácil decir “pero hay montones de escritores que exponen ideas válidas, sin que al leerlos uno tenga ganas de vomitar un pulmón”. El problema es que, como dije, esta persona es editorialista en uno de los diarios más importantes del país. Esto implica que representa en buena medida la opinión del diario, y en general, de toda una clase social, a la que hay que conocer para enfrentar. Ya ven cómo de pronto se vuelve importante saber exactamente qué está vociferando este energúmeno, aunque más no sea para actuar en contra.

Consideremos entonces el leer temas con los que no estamos de acuerdo como un ejercicio higiénico. Podemos intentar entender, si no aceptar, a alguien que piensa distinto. Podemos extraer ideas que de todos modos vale la pena conservar.

La noche del sábado fue un fiasco!

El fin de semana nos juntamos a jugar rol con unos amigos. Un par de participantes no iban a poder venir, así que ahí estábamos, cuatro presentes, con varias alternativas planteadas por el GM: Resident Evil – el juego de cartas, Wraith, Mage: the Awakening, Munchkin. Yo me atreví a proponer una prueba de Fiasco.

Luego de un poco de propaganda, entusiasmé a los demás para que probáramos el juego. Fiasco es un RPG sin game master, en que todos colaboran para representar escenas de la historia. Es un juego para personajes con grandes ambiciones y pobre control de impulso.

El resultado fue un éxito. Pese a ser la primera vez que jugábamos, las reglas son sencillas, la mecánica también, y todo da paso simplemente a una improvisación muy acorde al tipo de juego que nos gusta, de humor absurdo y over-the-top, con espectacularidad y estupidez.

Los dados no me acompañaron mucho, pero bueno, en este juego es precisamente la idea. Así terminó mi personaje, adicto y alimentando pingüinos en la Antártida.

* Título robado de un comentario hecho por una participante.

Receta: Masa para pizza

En nuestro segmento “Recetas deliciosas” hoy les traigo la posta sobre la masa de pizza. Esta receta es cortesía de mi esposa y de su abuela, y posiblemente venga de más allá del mar. Así que a no dejar ni una miga.

Ingrediencios

Para 2 pizzas grandes, las cantidades necesarias son:

  • 1/2 taza de leche tibia
  • 1/2 cuadradito de levadura fresca, o un sobrecito de levadura seca
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 500 g de harina común
  • 2 cucharadas té de sal fina
  • aceite de oliva

Preparancia

En una taza, llenar hasta la mitad con leche tibia (a 37ºC, uno no debe quemarse al tocar) y disolver las levaduras (lo ideal es usar levadura fresca, medio cuadradito, si no un sobre de disecada). Dejar tapada con film adherente por 15 minutos (si se deja cerca de algo caliente, las levaduras serán más felices. También se puede agregar media cucharadita de azúcar por si las levaduras no se ponen las pilas).
Luego hacer una corona con 500 g de harina común (las medidas son aproximadas, todo depende de cuántas pizzas quiere hacer uno, y de la consistencia deseada), colocar dos cucharadas de sal fina en la zona externa, y en el centro el contenido de la taza y un chorrito de aceite (a mí me gusta usar aceite de oliva extra fuerte). Amasar, debe quedar una masa suave, si queda pegoteada, agregar más harina con mucho cariño.
Dejar reposar en un lugar calentito tapando con repasador o film por media hora, puede ser menos también.

Amasandería

Para que quede la masa a la piedra hay dos caminos. En las pizzerías usan un montón de harina sobre la mesada, y amasan y estiran hasta que quede del espesor buscado. La patrona en cambio usa una asadera aceitada, y estira con las manos mojadas hasta que la masa cubre toda la asadera. Para esto la masa debe estar blanda, lo cual es fácil si no la han congelado. Si la han congelado, déjenla ablandar.

Y eso pues. A puro darle.